Conflictos matrimoniales

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Resumen del Sermón del Viernes

Por el Jefe de la Comunidad Ahmadía del Islam

10 de Noviembre, 2006

 

(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena responsabilidad de cualquier error o información incorrecta de este resumen del Sermón del Viernes)

 

En su sermón del viernes, Hazur habló de los conflictos y diferencias matrimoniales. Comenzó con la recitación de los siguientes versículos del Santo Corán: “Oh, hombres! temed a vuestro Señor quien os creó de un solo ser, del cual creó a su pareja, y de los dos hizo descender a muchos hombres y mujeres; y temed a Al-lah, en cuyo nombre recurrís unos a otros, y temedle particularmente respetando los lazos del parentesco. En verdad, Al-lah os observa” (4:2).

 

Hazur dijo que lamentablemente las quejas a este respecto van en aumento. En ocasiones, la mujer es objeto de viles acusaciones o de un trato extremadamente injusto por parte de su familia política, y de no ser por la gracia de Dios que ha prescrito el mandamiento “sigue amonestando” (87:10) y de no ser porque, en subordinación y representación del Santo Profeta (p.b.D.), el Mesías Prometido nos ha amonestado aconsejar y amonestar, se produciría un tremendo desasosiego y desesperanza.

 

Hazur dijo que se disponía a aconsejar y amonestar con la esperanza de que su consejo fuera bendito y pidió que Dios produjera efecto en sus palabras. Hazur dijo que produce inquietud escuchar incidentes relacionados con fricciones matrimoniales. Dijo que siendo nuestros objetivos y finalidades tan elevados, hayamos convertido al diminuto edén de nuestro hogar en un infierno por problemas triviales originados por motivos egoístas.

 

El objeto de la venida del Mesías Prometido es eliminar este tipo de animosidades y reemplazarlas con amor, y atraer a la gente hacia Dios con paciencia y afecto. Es un gran objetivo que cada áhmadi debe cumplir, y que no conseguirá hasta que no se libre de sus tendencias egocéntricas. No es posible mostrar el camino a los demás si no somos capaces de mostrar cortesía y amabilidad en nuestros propios hogares, pues nosotros mismos estaremos en la perdición. Cada áhmadi deberá reflexionar sobre su persona y su hogar y comprobar si está apartado de la enseñanza coránica y de la enseñanza del Mesías Prometido.

 

Es preciso que tanto hombres como mujeres, así como sus familias políticas, reflexionen, pues aunque cualquiera de las partes pueda ser culpable, los hombres cometen, por lo general, mayores excesos que las mujeres. Hazur dijo que según una encuesta que el Amir Sahib llevó a cabo a instancias suya,  el promedio de culpabilidad de los hombres es tres veces superior al de las mujeres, y en el 30 ó 40% de los casos, las familias políticas son quienes inician los conflictos, siendo también en este caso los padres del hombre quienes tienen mas culpa. La agresión verbal de los suegros obliga en ocasiones a la mujer a regresar a casa de sus padres. Aunque este tipo de reacción no sea el correcto, es obligación del hombre debe cuidar a su mujer a la vez  que respetar a sus padres.

 

Esto no significa que no exista virtud o sinceridad en la Comunidad. Sin duda la mayoría de la Comunidad practica el bien con firmeza, hasta tal punto, que algunas familias confían en sus nueras más que en sus propios hijos. Sin embargo, si se efectuara el mismo tipo de encuestas en Estados Unidos y Canadá, el resultado sería similar. El departamento de Tarbiyyat y las organizaciones auxiliares deberán trabajar en este sentido.

 

Hazur explicó que el punto principal del anuncio del nikah islámico, que está incluido en las oraciones coránicas, es la adopción del taqwa. Por lo tanto, cuando la pareja otorga su consentimiento para firmar el pacto del nikah, es obligación de ambos cumplir los mandamientos divinos que se recitan en aquel momento.

 

Hazur dijo que si la pareja cuidara de los sentimientos recíprocos y mostrara respeto hacia los familiares respectivos, nunca prosperarían aquellos que intentan estropear la relación. Si la pareja adopta el taqwa y tiene confianza mutua, la persona que instiga, por muy cercana que sea, no tendrá éxito. Ambos, marido y mujer, deberán, pues,  mantenerse firmes en el taqwa, pedir para el fortalecimiento de su relación, y cuidar de sus familiares respectivos. Y Si existiera algún malentendido ambos, marido y mujer, deberán intentar aclararlo conversando entre sí con amor y afecto en lugar de abrigar un rencor que solo acarreará odio y, finalmente, la separación.

 

Hazur dijo que en ocasiones el marido lanza terribles acusaciones sobre la mujer con el fin de  contraer un segundo matrimonio. Si la necesidad de una segunda mujer está justificada, le está permitido hacerlo. Sin embargo si su intención es librarse de su esposa con la esperanza de obtener el Jula (separación iniciada por la esposa) para evitar el pago de la dote, su estratagema será vergonzosa y mezquina. Hazur dijo que en tales casos los jueces (qadha) deberán asegurarse que la esposa recibe la dote. Por otro lado, también deberá efectuar los pagos que se le exige legalmente.

 

Hazur dijo que algunos hombres alegan que sus esposas son desobedientes y no sólo no respetan a sus padres, sino que se muestran irrespetuosas hacia ellos, que provocan a sus hijos en contra suya y se dedican a hablar mal de ellos y sus familias en el vecindario. Haciendo referencia al versículo 35 del Surah Al Nisah, (“En cuanto a aquéllas de las que temáis desobediencia, amonestadlas, dejadlas solas en sus lechos y castigadlas. Pero si después os obedecen, no busquéis otro camino contra ellas”), Hazur dijo que existen mandamientos evidentes en este sentido, Es decir, debe aconsejarse y sólo debe recurrirse al castigo sólo cuando se sufra deshonra. Sin embargo, esto no debe servir de pretexto para cometer excesos en otros asuntos, como por ejemplo el modo en que se prepara el pan, o el tono incorrecto de dirigirse a sus padres… Por lo tanto, los mandamientos divinos no deben utilizarse en interés propio. Hazur dijo que el versículo advierte a los hombres que se consideran físicamente más fuertes que las mujeres, que tengan en cuenta que Dios es mucho más fuerte y poderoso que ellos y que carecen de valor ante Su presencia.

 

Hazur dijo que desafortunadamente se incrementa la tendencia a albergar sentimientos de odio mutuo entre la pareja poco después de haber contraído matrimonio. Parece ser que los ahmadis están recibiendo influencias externas en este sentido. Aunque la pareja no sea del agrado del contrayente o la contrayente, en primer lugar es preciso intentar convivir y comprenderse mutuamente y reflexionar sobre las condiciones del nikah, es decir, de adoptar el taqwa, y si a pesar de todo, el odio sigue en aumento, se pueden adoptar medidas drásticas, aunque siempre con la intervención de terceras personas o familiares. Es lamentable que ciertas parejas no deseen convivir juntas ya desde el primer día. Al investigar, nos damos cuenta que ambos se casaron por presión de los padres y que su intención era contraer matrimonio en otro lugar. Los padres deberían meditar sobre ello y evitar destruir las vidas de sus hijos de ese modo.

 

Sin embargo existe un gran número de jóvenes que emigran de Pakistán e India a estos países al contraer al matrimonio y, una vez adquirida la documentación, comienzan mostrar una actitud repulsiva. A este respecto, Dios dice: “y convivid con ellas con benevolencia, pues si no os gustan, es posible que no os guste algo en lo que Dios ha puesto un gran bien (4:20). Por otro lado, están quienes, tras contraer matrimonio con mujeres de Pakistán, aseguran que no les gustan. Parece que está en boga decir que no existe compatibilidad. Esta gente ni siquiera legaliza su matrimonio para que evitar que su esposa pueda obtener ventajas legales, estando, en muchos casos, involucrados también sus padres. Aunque la Comunidad se ocupe de estas mujeres, sus actos demuestran que no merecen seguir perteneciendo a la Comunidad.  Esta gente debería reflexionar sobre sus actos, que están muy apartados del taqwa.

 

Otra enfermedad que destruye los hogares y crea desasosiego es el sistema de las familias unidas. Si los padres son ancianos y son incapaces de valerse por sí mismos, no solo estará justificado, sino que es obligatorio, vivir con ellos y servirles. Sin embargo, si otros hermanos o hermanas también conviven con los padres no hay ningún inconveniente en una vivir separados. Esta es la causa de muchos conflictos actuales. La convivencia conjunta no es digna de mérito si es un foco de pecado. Si el amor y fraternidad que se pretende conseguir mediante una convivencia conjunta solo engendra odio y disensión, no existe ninguna razón para vivir separados de los padres.

 

Tras recitar parte del versículo 62 del Sura Al Nur y tras hacer referencia a los escritos de Hazrat Jalifatul Masih I, Hazur explicó que el sistema de la familia conjunta solo es beneficioso si promueve amor y afecto, de lo contrario no existe ninguna obligación al respecto. Es evidente que el versículo hace clara alusión a viviendas separadas para los padres, hermanos, etc.… Si se siguiera este mandamiento se pondría fin a la tradicional hostilidad entre la suegra y la nuera. Del versículo coránico se deduce que no es obligatorio convivir con toda la familia.

 

Hazur dice que en ocasiones los padres chantajean emocionalmente a sus hijos para permanecer con ellos. Añadió que el Mesías Prometido apareció para fomentar el amor y que debemos abstenernos de extender el odio de esta forma. Hazur dijo que no cabe duda que los mandamientos de cuidar a los familiares políticos de ambas partes políticas son fundamentales.

 

Los hombres que se aprovechan de las ventajas (económicas, sociales, etc.) que tienen (y que sus mujeres no tienen), se preparan para arrojarse al fuego. Algunos han llegado al extremo de huir con sus hijos a otros países, separando a los hijos de sus madres. La Comunidad debe adoptar medidas inmediatas contra tales individuos y contra quienes les apoyan. Estos hombres suelen predisponer a sus hijos en contra de sus madres hasta tal punto, que en los tribunales no dudan en prestar evidencia en contra de ellas.  Lo peor es que incluso algunos directivos de la comunidad ayudan a estos hombres. Su egoísmo acaba destruyendo la moral de estos niños e incluso terminando con la vida de sus madres.

 

Hazur dijo que cuando los padres son expulsados de la Comunidad, sus hijos, incluidos los Waqfe Nau, también son expulsados. Hazur dijo que en el supuesto de recibir el perdón posteriormente, deberán presentar cada caso individualmente al Jalifa del momento, para decidir quién es readmitido. Lo esencial es terminar con la opresión y establecer la justicia, pues entre las obligaciones del Jalifato, la justicia posee un rango muy elevado. Los encargados de la Comunidad deben tener presente que representan al Jalifa en sus actividades y deben llevar a cabo sus obligaciones plenamente conscientes de que Dios les observa. Si sienten enojo hacia alguien por algún motivo determinado, deberán esperar un par de días antes de tomar una decisión al respecto.

 

Hazur reiteró que hay que tener siempre presente los puntos mencionados en la oración del Nikah, adoptando el taqwa y aferrándose a la verdad (qawl e sadid). Hazur amonestó a recitar Istaghfar, es decir, implorar el perdón y la misericordia divinos. Los hombres deben tener siempre en cuenta que, del mismo modo que sus padres tienen derechos sobre ellos, las madres de sus hijos también tienen derecho sobre sus propios hijos. Hazur dijo que se dirigía principalmente a los hombres, quienes mayor culpabilidad tienen en tales situaciones. Hazur dijo que éstos deben cuidar de sus esposas para que sus hogares se conviertan en hogares felices.

                                                                                         

Hazur leyó unos extractos de los escritos del Mesías Prometido que explican de un modo muy bello los méritos del trato afectuoso y amable hacia las esposas. Concluyó pidiendo que Dios nos ayude a seguir la senda de Su agrado y nos ayude a practicar las acciones más excelentes, enseñadas por  Su Profeta (p.b.D.) y el Mesías Prometido.