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Estas líneas pretenden abordar la posición islámica sobre asuntos primordiales que socavan la confianza y los valores morales de la sociedad actual. La sociedad occidental se enfrenta diariamente a casos masivos de abuso de drogas, violencia, pobreza, etc. Los musulmanes, especialmente los nuevos conversos, deben profundizar en la postura y enseñanzas islámicas sobre estos temas con el fin de preservar mejor su fe y moralidad.
Los temas que se discuten en este apartado incluyen el abuso de drogas, los problemas económicos, el problema racial, la homosexualidad y el abuso de niños y mujeres.
EL ABUSO DE DROGAS Y ALCOHOL
El abuso de drogas y alcohol es uno de los problemas más candentes que sufre la sociedad occidental. A pesar del gigantesco esfuerzo que los gobiernos está realizando en su lucha contra la droga, los jóvenes están arruinando sus vidas a causa de la droga. Ha surgido lo que se llama “la cultura de la droga” y éstas se han convertido en la causa principal de enfrentamientos entre grupos. El alcohol, habiendo formado una parte integral de la sociedad occidental, ha destrozado hogares y causado innumerables muertes en accidentes de tráfico. Los esfuerzos gubernamentales por frenar las bebidas alcohólicas en los adolescentes y la conducción en estado de embriaguez han obtenido escaso éxito. Para los adictos a la droga y el alcohol no parece existir ninguna solución a la vista.
Los mandamientos islámicos respecto a los intoxicantes, es decir, la prohibición completa de las drogas y el alcohol, representan una utopía para la sociedad occidental. Sin embargo, es la única solución. Dios ordena a los musulmanes en el Santo Corán:
“¡Oh vosotros, los que creéis! Las bebidas embriagadoras, el juego de azar, los ídolos y las flechas de la suerte no son más que una abominación de las obras de Satanás. Absteneos, pues, de cada una de ellas para que prosperéis. Satanás sólo busca crear enemistad y odio entre vosotros mediante las bebidas embriagadoras y los juegos de azar, y apartaros del recuerdo de Al-lah y de la Oración...” (5:91-92)
La palabra árabe “al-jamr” que se utiliza en este versículo, significa algo que intoxica o altera la mente. Por lo tanto, se prohíben todo tipo de intoxicantes. El versículo explica claramente los problemas originados por el empleo de los intoxicantes; en primer lugar, conducen al odio y enemistad entre la gente, causando asesinatos, violencia y conductas inmorales; y en segundo lugar, apartan a la gente de Dios y Su religión. Dios desea que los creyentes mantengan sus mentes puras y limpias para poder rendirle culto plenamente. Un musulmán no puede ofrecer la oración si no está en plena posesión de sus sentidos, bien sea a causa de una emoción excesiva o a un estado de somnolencia. No cabe duda de que una mente intoxicada no puede concentrarse en Al-lah.
Finalmente, es importante señalar que las drogas y el alcohol se utilizan como medios de escape para eludir las dificultades y responsabilidades. La actitud de quien ha aceptado las enseñanzas del Islam no puede ser compatible con este estado de desesperación. Un verdadero musulmán deposita su confianza en Al-lah para aliviar sus dificultades. Cuando el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) proclamó el mandamiento de Al-lah respecto a los intoxicantes, sus seguidores procedieron a romper todos los recipientes y jarras de vino hasta inundar las calles. Éste es un ejemplo para el nuevo converso al Islam. He aquí algunos hadices del Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) sobre los intoxicantes:
-Si una gran dosis de cierto producto produce intoxicación, queda prohibida incluso una pequeña cantidad del mismo.
-Un hijo rebelde, jugador vicioso, despilfarrador y adicto a la bebida, no entra en el paraíso.
-Tariq bin Suwaid inquirió al Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) sobre el vino y él se lo prohibió. Al decirle que sólo lo utilizaba como medicina, el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) contestó: “no es una medicina, sino una enfermedad”.
En el Islam se sobreentiende que no es fácil para una persona apartarse de la adición. El Islam no excluye ni desalienta el empleo de otros medios, como el consejo o la rehabilitación, pero el instrumento más potente es la oración y la búsqueda de la merced de Al-lah.
PROBLEMAS ECONÓMICOS
No cabe duda de que la condición económica del mundo actual es compleja y difícil. Comprende conceptos como el gobierno y la economía, la asistencia social, la pobreza, la mendicidad y trabajo. Este apartado trata del criterio islámico sobre el bienestar y el trabajo, especialmente respecto a la actitud personal del musulmán hacia la riqueza.
En países como Estados Unidos, la pobreza y la mendicidad van en aumento en la actualidad. Estos problemas se agravan a menudo con programas de gobierno infructuosos y a través del abuso de drogas y del alcohol. El sistema de asistencia social, instituido para ayudar al pobre y al necesitado, posiblemente sea el programa de gobierno que más ha fracasado en la actualidad. El bienestar social se ha convertido en un problema cíclico que ha originado varias generaciones de gente dependiente de él. En muchos casos, es más beneficioso para el receptor depender de la ayuda de gobierno que trabajar en un puesto con un salario mínimo. Posiblemente, la mayor desventaja sea la pérdida de dignidad personal y el control de la propia vida.
El Islam aborda estos problemas dignificando el trabajo y enseñando al creyente a confiar en Al-lah para sus necesidades. La pobreza y la necesidad son condiciones que existen desde siempre y el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dio instrucciones claras sobre la mendicidad y la caridad. Pedir limosna o alimento sin compensación era el modo en que los indigentes sobrevivían en la época del Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él). El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) desaprobó la mendicidad y sólo la permitió bajo tres circunstancias: si alguien se encuentra en una pobreza extrema, cuando se tiene una deuda enorme y cuando no se dispone de medios para pagar una deuda de sangre. No permitía mendigar a los ricos o a los que disfrutaban buena salud. Dijo:
“Quien mendiga a la gente disponiendo de medios, en el Día de la Resurrección aparecerá con el rostro lleno de magulladuras, lesiones y rasguños, como reflejo de su mendicidad”.
El Islam alienta la independencia del individuo, de forma que pueda asumir el control de sus circunstancias en lo posible, depositando su confianza en Dios. El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo:
“Es mejor para vosotros asir una cuerda y un peso de leña a vuestras espaldas y venderlo, preservando de esta forma vuestra dignidad ante Dios, que mendigar a la gente, estando expuestos a la aceptación o rechazo”.
También dijo que Dios ama las manos ásperas del trabajador. La confianza en sí mismo es una parte del pensamiento del musulmán pues va unida a la confianza en Dios. Existen innumerables ejemplos de la aceptación de plegarias por Dios en momentos de dificultades económicas cuando parece no existir ninguna salida.
Una solución para la diferencia económica es la institución del Zakat. El Zakat es un impuesto sobre la riqueza del musulmán que se distribuye al pobre. Dios dice en el Santo Corán:
“Toma limosnas de su riqueza para que los limpies y purifiques con ellas...” (9:103)
Por lo tanto, en el Islam la caridad es un medio de purificación para los que poseen riquezas y un medio de acercamiento a Dios. Además, la caridad provee de medios para los que viven en la pobreza. Se prescribe a los musulmanes dar caridad en múltiples ocasiones, tales como en el nacimiento de un niño o en Eid, para obtener las bendiciones de Al-lah. Quienes disponen de escasos medios también deben dar caridad, ya sea alimento, ropas o trabajo. Se encuentran extraordinarios ejemplos de generosidad en las vidas del Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) y su familia, que atravesaron una vida de dificultad.
El Islam prescribe a los musulmanes ocuparse de los parientes que atraviesan una situación económica precaria, fomentando de esta manera la distribución de la riqueza. El Santo Corán dice:
“Te preguntan acerca de qué deben gastar. Diles: “Cualquier riqueza buena y abundante que empleéis debe ser para los padres y parientes cercanos, para los huérfanos, los necesitados y el viajero. Y cualquier bien que hagáis, Al-lah ciertamente lo conoce bien”. (2:216)
Además, el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo:
“Vuestra caridad a los demás no tendrá mérito si tenéis familiares que lo merezcan”.
“Dar caridad al pobre merece una única recompensa, mientras que hacer caridad a los parientes merece una doble recompensa; la recompensa de ayudar al prójimo y la recompensa de ayudar al pariente”.
De esta forma, el sistema islámico de caridad es un buen sustituto para los programas sociales que existen en la actualidad.
RELACIONES ENTRE LAS DISTINTAS RAZAS E IGUALDAD ENTRE LOS HOMBRES
Los musulmanes creen que el Santo Profeta Mohammad (la paz y bendiciones de Dios sean con él) fue enviado como “Clemencia para todos los mundos” y nos legó la última religión para toda la humanidad. Como ya se ha mencionado anteriormente, una de las enseñanzas fundamentales del Islam que todo musulmán observa plenamente, es la de la fraternidad e igualdad de todos los seres humanos.
Sin embargo, cabe observar que en la sociedad actual la fraternidad y el amor al prójimo apenas existen. En todo el mundo impera el odio y las luchas, no sólo entre las diferentes razas y religiones, sino entre gente de la misma nacionalidad y doctrina. En América, el racismo prevalece de antaño. No se ha conseguido avanzar en el establecimiento de la armonía y el entendimiento entre las razas. Los musulmanes, especialmente los nuevos conversos, deben abandonar todos los prejuicios hacia el prójimo, sentir amor hacia toda la humanidad y fomentar la hermandad entre los musulmanes.
El concepto islámico de igualdad constituye un reto para el concepto occidental de que la igualdad implica que todos deban ser iguales. Dios dice en el Santo Corán que Él ha creado diferentes tipos de gentes con el fin de promover la diversidad y el progreso. Toda la humanidad es espiritualmente igual ante la vista de Dios, pero no es posible que sea físicamente igual.
Dios dice:
“¡Oh, humanos! Os hemos creado a partir de un varón y una hembra; y os hemos constituido en clanes y tribus para que os reconozcáis mutuamente. En verdad, el más honrado de entre vosotros, a la vista de Al-lah, es el más justo de vosotros. Ciertamente Al-lah es Omnisciente, Conocedor de todo”. (Santo Corán, 49:14)
El versículo demuestra claramente que todas las criaturas proceden del mismo origen, siendo de esta forma iguales ante la vista de Dios. La valía de un hombre no se juzga por el color de su piel, riqueza, rango, estatus social, linaje o pedigrí, sino por su virtud moral y por el modo en el que cumple sus obligaciones hacia Dios y hacia la humanidad. Dios ha dividido a la humanidad en tribus, naciones y razas para un mayor conocimiento mutuo y para beneficiarse recíprocamente de las características y cualidades del prójimo.
El Islam, pues, rechaza totalmente el racismo en todas sus formas. En esta sociedad, el racismo se considera un prejuicio contra la gente de diferente color, raza, nacionalidad, religión, posición económica y clase. Se manifiesta en forma de insultos, arrogancia, hostilidad y violencia entre las razas. El Islam no sólo establece la doctrina de la igualdad, sino que también se refiere a este tipo de conducta racista. Dios dice en el Santo Corán:
“¡Oh vosotros, los creyentes! No permitáis que un pueblo se burle de otro, que puede ser mejor que ellos, ni que las mujeres se burlen de otras mujeres, que pueden ser mejores que ellas. No calumniéis a vuestra propia gente, ni os llaméis mutuamente por nombres deformados. Malo es, en verdad, ganar un mal nombre después de haber creído; pero quienes no se arrepienten son perversos”. (49:12)
Aunque las demás religiones también enseñan la igualdad y el amor a la humanidad, el Islam es la única que requiere la manifestación física de la hermandad. En la oración diaria, los musulmanes deben permanecer con los hombros unidos, sin tener en cuenta el rango o el color de la persona que está a su lado. No existe mayor ejemplo físico de igualdad que el del Hayy (peregrinación a la Mecca) en que todos los musulmanes llevan el mismo vestuario y realizan el circuito alrededor de la Kaaba (Casa de Dios) al unísono.
En la vida diaria, los musulmanes deben mostrar altruismo y afecto hacia los demás, saludándose mutuamente con el saludo “la paz sea contigo” y siguiendo el ejemplo del Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él). Entre sus hadices están:
“Si estrecháis vuestras manos, desaparecerá el rencor y si intercambiáis regalos y os amáis mutuamente, desaparecerá la malicia”.
“Debéis alimentar y saludar tanto a los que conocéis como a los que no conocéis”.
El nuevo converso probablemente haya experimentado ya el carácter internacional del Movimiento. Esto se observa de forma espectacular en la Reunión Anual (Llalsa) y también en las comunidades locales. A través del Ahmadiat, el Islam se ha propagado a 176 países del mundo. Muchos áhmadis de europa han tenido la oportunidad de conocer numerosos hermanos de África, Indonesia, Pakistán, India, Alemania y otros países. Además, hay numerosos matrimonios interraciales e internacionales dentro de la Comunidad Ahmadía. Esta atmósfera de diversidad cultural ofrece testimonio de la doctrina de la igualdad cultural del Islam, así como de la verdad del Ahmadiat y del renacimiento del Islam.
LA HOMOSEXUALIDAD
La homosexualidad es un tema delicado y controvertido en la sociedad actual. Nos planteamos la posición islámica sobre la homosexualidad frente al activismo radical gay contra la enseñanza cristiana fundamentalista. El Islam considera nulos los matrimonios entre gente del mismo sexo, por lo que toda actividad homosexual es extramatrimonial. Como ya se ha expuesto anteriormente, el Islam prohíbe toda actividad sexual fuera del matrimonio, por lo que la homosexualidad se considera un pecado. Más concretamente, el Islam prohíbe la lujuria entre dos hombres, entre dos mujeres y entre el hombre y la mujer que no hayan contraído matrimonio. (Véase Santo Corán, 4:16-17). Además, muchos hadices del Santo Profeta condenan la sodomía como odiosa ante la vista de Dios. Esta postura contra la homosexualidad apoya la enseñanza islámica de la castidad y la santidad del sexo dentro del matrimonio. En general, es coherente con el objetivo del musulmán de buscar su desarrollo espiritual y apartarse de aquellas cosas que atraen los instintos más bajos del hombre.
Los nuevos conversos al Islam, probablemente se plantearán los derechos de los homosexuales y su lucha por la igualdad y preguntarse si la discriminación contra ellos debido a su tendencia sexual es justa o errónea. Es importante señalar que los activistas homosexuales aspiran a recibir derechos basándose en las mismas premisas que los negros americanos, las mujeres y otras minorías, dando por hecho que su preferencia sexual es tan innata como el color o el género de una persona. Al no tener razón, los occidentales de origen africano, las mujeres y otros grupos deben tener precaución a la hora de unirse a los activistas homosexuales en su lucha política, puesto que sus derechos no están basados en las mismas premisas.
ABUSO DE MUJERES Y NIÑOS
Es triste que en cualquier medio de comunicación actual abunden casos de abusos de esposas y crímenes infantiles. Parece que la mayor y más triste pérdida en la marcha hacia “el progreso” sea la seguridad en la crianza de los niños. La lista de crímenes perpetrados contra niños es tremenda, desde la negligencia o el secuestro hasta el abuso sexual. Aunque el promedio de las personas no abusan ni molestan a los niños, cada vez un mayor número de niños son víctimas de la negligencia, pues se concede mayor prioridad a la profesión y las ganancias materiales que a la familia. Los niños son abandonados durante horas en el hogar o son tratados como objetos en las disputas de custodia entre los padres divorciados. Es más, muchos niños recién nacidos son abandonados o matados por padres desesperados. Una sociedad en que tales actos son comunes, no puede reivindicar haber conseguido mayor progreso que el existente en la época pre-islámica en que los árabes enterraban a sus hijas recién nacidas vivas.
El Islam no sólo aboga por los derechos humanos y los derechos de las mujeres, sino que promueve fervientemente el amor hacia los niños. Dios dice en el Santo Corán:
“...no matéis a vuestros hijos por temor a la pobreza. – Nosotros somos quienes proveemos para vosotros y para ellos -...” (6:152)
Este versículo se refiere al asesinato de niños, tanto de recién nacido como de los que no han nacido por miedo a la pobreza. En este versículo, Al-lah protege el derecho del niño a la vida y exhorta a los padres a depositar su confianza en Al-lah. El Islam dice que los niños son una bendición y su crianza adecuada es un medio para obtener el agrado de Dios. No debería sorprender pues, la presencia de niños junto a sus padres en todas las reuniones musulmanas.
Una de las diferencias más significativas entre el Islam y el cristianismo es el concepto de la naturaleza del niño al nacer. El cristianismo enseña que los niños nacen en el pecado, mientras que los musulmanes creen que todos los niños nacen completamente inocentes y puros. De esta forma, el Islam retira la responsabilidad del recién nacido sobre su condición espiritual, haciéndola recaer sobre sus padres. El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo que es inmensa la recompensa para los padres que cuidan de las necesidades espirituales y morales de los hijos. A las madres, les recae la principal responsabilidad de la crianza de los hijos.
El Islam nos proporciona una guía completa para la educación de los hijos, tanto en el Santo Corán como en el hadiz. El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo:
‘No maldigáis a los niños, pues cuando los maldecís los ángeles dicen: que así sea y así se hace... Tratad a los niños con cortesía y amabilidad, pues el niño es un gran mímico. Si os dirigís a ellos con rudeza, ellos harán lo mismo. No mintáis a los niños, ni seáis agresivos con ellos. Sin duda, os imitarán”.
El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) amaba a los niños y fue un gran defensor de los huérfanos. El Santo Corán dice:
“Y te preguntan sobre los huérfanos. Diles: La defensa de su bienestar es un acto de la máxima bondad”. (2:221)
El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) aludía frecuentemente a la protección y el trato generoso a los huérfanos. El Mesías Prometido (la paz sea con él) también demostró amor y respeto hacia los niños y recomendó a los áhmadis que nunca golpearan a los niños en el rostro y que oraran por ellos con fervor. El segundo Jalifa del Mesías Prometido dio instrucciones detalladas para la educación adecuada de los niños áhmadis en su libro “El camino de los buscadores”.
En el Islam, los niños son una fuente de gran alegría, así como el porvenir brillante para la Comunidad. Por lo tanto, en la mayor parte de la sociedad musulmana, las madres permanecen en sus hogares y dedican la mayor parte de su tiempo y energía a sus hijos. Sin embargo, la realidad para los padres musulmanes que crían a sus hijos en una sociedad concentrada en las profesiones y en la necesidad de adquirir un salario, puede ser algo diferente. Pero teniendo en cuenta el tremendo desafío de la crianza de un niño con una identidad musulmana en la sociedad occidental, la mujer musulmana deberá considerar los efectos que a largo plazo tendrá la crianza de su hijo bajo la custodia de otros mientras trabaja. Deberá, pues, intentar en lo posible permanecer con sus hijos y fomentar su educación, su personalidad y su formación islámica, aunque sea a costa del sacrificio material.
Anteriormente ya se ha expuesto el trato hacia la esposa, quedando claro el trato de respeto e igualdad que Dios ha otorgado a la mujer musulmana. El Islam no permite el abuso de la mujer de ninguna forma. El Santo Corán dice a los musulmanes que “convivan con ellas (sus esposas) con amabilidad” y que busquen en ellas cualidades que les agraden.
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