RESUMEN DEL SERMÓN DEL VIERNES
Por el Jefe de la Comunidad Ahmadía del Islam
10 de Junio, 2005
(NOTA: El equipo de Alislam asume la plena responsabilidad de
cualquier error o información incorrecta de este resumen del Sermón del
Viernes)
EL EJEMPLO DE SUMISION A
ALLAH
Hazur pronunció su sermón desde Vancouver, al comienzo de su gira por
Canadá. Comenzó su sermón con la recitación de los siguientes versículos del
Santo Corán:
“Y acordaos de cuando Abraham e
Ismael levantaron los cimientos de la Casa, pidiendo: “Señor nuestro, acepta
esto de nosotros; porque Tú eres el que todo lo oye, el que todo lo sabe. Señor
nuestro, haznos sumisos a Ti, y haz de nuestra descendencia un pueblo sumiso a
Ti. Y enséñanos nuestros lugares de culto y vuélvete a nosotros con
misericordia; porque Tú eres Remisorio con compasión y Misericordioso”. (Surah
Al-Baqarah, 128-129)
Hazur, dijo que al día siguiente se iba a proceder a la colocación de
los cimientos de una nueva mezquita en Vancouver tras una larga espera. En este
sentido, Hazur dijo que las mezquitas de la Comunidad no se basan en
entusiasmos efímeros ni temporales, cuya belleza es solo externa, sino que su esplendor
mana en los devotos que acuden a ella a orar, y sus cimientos se basan en las
plegarias que Abraham e Ismael hicieron a la hora de construir la Kaaba. Hazur
siguió diciendo que los ahmadis deben tener presente estas plegarias y deben
rogar a Dios con sinceridad y devoción para que acepte sus oraciones como lo
hizo con Abraham e Ismael. Entonces
Dios, de acuerdo con Sus promesas, continuará bendiciéndoles a ellos y a sus
generaciones con sus recompensas.
Hazur dijo que los ahmadis son afortunados por haber creído en el
primer Abraham y en aquel Gran Profeta (el Santo Profeta Mohammad (p.b.D.) que
había sido anunciado, y por haber creído en las profecías que anunciaban el advenimiento
de su heredero espiritual de los últimos días, el Mesías Prometido, que, según
las profecías, aparecería en una época en que la enseñanza del Islam habría
caído en el olvido y solo quedaría su nombre. Dios ha llamado el “Abraham” de
esta época al Mesías Prometido, cuya misión es llevar a los hombres a Dios y
reformarnos y purificarnos, siguiendo a su maestro el Santo Profeta Mohammad (p.b.D.). En este sentido, los ahmadis son
afortunados por haber creído en este “Guerrero de Dios” pero para ello deben
experimentar un profundo cambio en su interior y alcanzar el rango que
alcanzaron sus predecesores.
Hazur dijo que en los versículos antes mencionado Dios nos prescribe
seguir el ejemplo de Abraham. El Mesías Prometido dice al respecto: “Este versículo indica que cuando la Comunidad
Mohammadia se divida en muchas sectas, en la última época aparecerá de nueva
Abraham, y solo encontrarán la salvación los que sigan a este Abraham. .pero debéis recordar que la fe requiere que
sigáis fielmente las enseñanzas traídas por los Profetas” Por otro lado dice:
“Este versículo significa que debéis renunciar a vuestros deseos y seguir los
mandamientos de Dios y creer en El. De obrar así, la Comunidad Mohammadia
alcanzará el rango de Abraham.
Hazur dijo que Abraham, por amor a Dios, hizo un gran esfuerzo por
erradicar la idolatría, y fue arrojado al fuego por ello, que no le perjudicó
en absoluto. Si queremos ser partícipes de las bendiciones derramadas sobre
Abraham y alcanzar su rango, debemos renunciar a todo tipo de idolatría y
prestar especial atención a la observación de las oraciones, y someternos a
Dios y cumplir Sus mandamientos, estableciendo un alto estándar de adoración y
adoptando el taqwa. Cuando alcancemos
este rango seremos considerados las ramas del árbol del Mesías Prometido. De lo
contrario, seremos cortados como una rama seca.
En nuestras mezquitas, junto con el lema de la Unidad de Dios, se proclamará el lema del amor a Dios y a la
humanidad. De lo contrario, nos colocaremos a la altura de aquellos musulmanes
cuyas mezquitas aparentar estar llenas de orantes, pero su único objetivo es
diseminar odios y crueldades. El Santo Profeta dijo al respecto: “Llegará una época en que no quedará nada del
Islam, salvo su nombre, y no permanecerá nada del Corán salvo palabras. Las
mezquitas de esa época estarán aparentemente llenas de orantes, pero carecerán
de guía. Sus ulemas serán las peores criaturas que habitarán esta tierra. Crearán
disensiones, que les afectarán a ellos mismos”.
Hazur dijo que quienes han creído en el Mesías Prometido deben
convertir a sus mezquitas en un minarete de esplendor y bondad y la entrada en
ellas debe ser motivo de bienestar, no de perjuicio, para la sociedad. Después
amonestó a los ahmadis a estar precavidos para que no se infiltre ningún mal ni
disensión en nuestras mezquitas ni en la Comunidad, pues los ahmadis son
precursores del bien y nuestras mezquitas son el emblema de la paz.
El Mesías Prometido dice: “En
nuestra época nuestra Comunidad tiene una gran necesidad de mezquitas. La
mezquita es la Casa de Dios. Allí donde se establezca nuestra mezquita consideradla
como el cimiento para el progreso de la Comunidad. Si queréis que progrese el
Islam donde no se encuentren musulmanes, debéis construir una mezquita y Dios
les atraerá hacia ella… Mas no debe existir ningún interés personal o maldad a
la hora de construirla.” También dice: “El
verdadero adorno de las mezquitas no es su construcción, sino los orantes que
oran con sinceridad. De lo contrario, estas mezquitas estarán desoladas. La
mezquita del Santo Profeta (p.b.D.) era muy pequeña y su techo estaba
construido con hojas de palmeras, que goteaba cuando llovía. En tiempos del Santo Profeta Mohammad
(p.b.D.) la gente materialista también construyó una mezquita, pero fue
destruida bajo la orden de Dios. Su
mezquita fue denominada” zarar” en palabras de Al-lah, es decir, “esta mezquita
se ha convertido en polvo”... Dios ordena que las mezquitas se edifiquen para
establecer el taqwa.”
Dios quiera que la mezquita que se va a construir (en Vancouver)
cumpla estos propósitos y sus cimientos se basen en el taqwa (virtud) cumpliendo el mandamiento coránico que ordena no encismar
en la tierra después de reformarse. Que Dios nos haga acreedores de la recompensa
que Dios ha prometido en el Santo Corán a Sus profetas y nos haga acreedores de
las plegarias que el Santo Profeta (p.b.D.) realizó para su ummah y que la
plegaria del Santo Profeta (p.b.D.): “Oh Dios,
protégeme de no cometer injusticia contra nadie y que nadie cometa injusticia
conmigo” forme parte de nuestras vidas.
Hazur mencionó finalmente unos extractos del Mesías Prometido en los
que indica que no es suficiente creer en
palabras si no están apoyadas por las acciones y que quienes afirman
estar vinculados a él deben actuar en consecuencia, mostrando lealtad y
devoción a Dios y actuando de acuerdo con las enseñanzas del Santo Corán.
Que Dios nos de la oportunidad de alcanzar este rango y nos ayude a
avanzar en nuestra misión, para ser acreedores de las plegarias del Mesías
Prometido.